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Esther Monterrubio reivindica una Formación Profesional de calidad para construir oportunidades reales

18/05/2026

Esther Monterrubio reivindica una Formación Profesional de calidad para construir oportunidades reales

La secretaria general de Formación Profesional inauguró en Cornellà de Llobregat la presentación del proyecto Ecodiseño y Fabricación Digital, una iniciativa que conecta innovación, sostenibilidad, segunda oportunidad y trabajo en red entre centros de Euskadi y Catalunya.

La Formación Profesional vive un momento decisivo. Su crecimiento, su conexión con el tejido productivo y su capacidad para ofrecer itinerarios formativos vinculados al empleo la han convertido en una pieza central del sistema educativo. Pero, para que esa promesa se traduzca en oportunidades reales, no basta con ampliar la oferta ni con abrir nuevas puertas. Es necesario garantizar que cada itinerario esté bien construido, que cuente con acompañamiento y que responda a criterios compartidos de calidad, responsabilidad y utilidad social.

Ese fue el mensaje central que trasladó este viernes la secretaria general de Formación Profesional del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, Esther Monterrubio, durante la inauguración de la jornada de presentación del proyecto Ecodiseño y Fabricación Digital, celebrada en el Citilab de Cornellà de Llobregat, en Barcelona.

La iniciativa, financiada por el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, reúne a centros de Formación Profesional, entidades de segunda oportunidad, asociaciones de FP de Euskadi y Catalunya, y una empresa especializada en economía circular. Su objetivo es impulsar una forma de innovación educativa basada en la colaboración entre centros, la sostenibilidad, la tecnología aplicada al aprendizaje y la conexión con el mundo empresarial.

Durante su intervención, Monterrubio felicitó a los centros y entidades participantes por poner en marcha un proyecto que, según destacó, “habla de innovación, pero también de oportunidades reales para las personas”. La secretaria general subrayó que una oportunidad no puede entenderse únicamente como el acceso inicial a una formación, sino como la construcción de un recorrido sólido y acompañado. En sus palabras, “una oportunidad real no es solo abrir una puerta, sino asegurarnos de que, al cruzarla, la persona encuentra un camino bien construido, con el apoyo necesario y una formación de valor para su futuro”.

El proyecto Ecodiseño y Fabricación Digital se sitúa precisamente en ese cruce de caminos entre educación, innovación tecnológica y compromiso social. El ecodiseño plantea la creación de productos y soluciones teniendo en cuenta su impacto ambiental desde el origen, mientras que la fabricación digital introduce herramientas tecnológicas que permiten diseñar, prototipar y producir de manera más flexible, precisa y adaptada a las necesidades actuales. Aplicados a la Formación Profesional, estos conceptos permiten que el alumnado aprenda en contextos más próximos a los retos reales de las empresas y de la sociedad.

La economía circular, uno de los ejes de la iniciativa, añade además una dimensión especialmente relevante. Frente al modelo tradicional de producir, usar y desechar, la economía circular propone aprovechar mejor los recursos, reducir residuos, reparar, reutilizar y diseñar productos más sostenibles. Incorporar esta perspectiva a la FP significa preparar a futuros profesionales para sectores que demandan competencias técnicas, pero también conciencia ambiental, capacidad de innovación y responsabilidad en el uso de materiales y procesos.

Uno de los aspectos más significativos del proyecto es la conexión entre centros de Formación Profesional y entidades de segunda oportunidad. Monterrubio señaló que la presencia de estos centros en la ordenación de la FP representa “una novedad muy significativa”, porque reconoce que el sistema educativo necesita la participación coordinada de actores diversos para llegar mejor a todas las personas.

Los centros de segunda oportunidad desempeñan un papel fundamental para jóvenes y personas que, por diferentes motivos, han vivido trayectorias educativas interrumpidas o marcadas por dificultades. Su incorporación a proyectos de innovación en FP no debe interpretarse como una respuesta secundaria, sino como una vía para ofrecer itinerarios exigentes, útiles y personalizados. En este sentido, la secretaria general insistió en que quienes han encontrado más obstáculos merecen una formación especialmente cuidada, profesional y acompañada.

La clave, según el planteamiento expuesto en la jornada, está en construir una red bien articulada. Una red en la que cada centro y cada entidad conozcan su función, compartan objetivos y trabajen de forma complementaria. La colaboración entre centros de FP, entidades de segunda oportunidad, asociaciones y empresas permite ampliar el alcance del sistema, mejorar la orientación, adaptar los aprendizajes a contextos reales y ofrecer respuestas más eficaces a las necesidades del alumnado.

“Cuando los centros de FP y los centros de segunda oportunidad trabajan conectados, el sistema gana en alcance, en humanidad y en eficacia”, afirmó Monterrubio. Esta idea resume una de las principales aportaciones del proyecto: la innovación educativa no se limita a incorporar tecnología, sino que implica mejorar la forma en que las instituciones colaboran, acompañan y generan oportunidades.

La secretaria general defendió también que esa complementariedad debe desarrollarse dentro de un marco común de calidad y responsabilidad. La calidad, en este contexto, no se entiende solo como una exigencia administrativa o técnica, sino como una garantía para las personas. Supone diseñar formaciones con sentido, contar con equipos preparados, asegurar el seguimiento del alumnado y vincular los aprendizajes con salidas reales de futuro.

Desde esta perspectiva, Ecodiseño y Fabricación Digital representa algo más que un proyecto formativo concreto. Es un ejemplo de cómo la FP puede responder simultáneamente a varios desafíos actuales: la transformación tecnológica, la sostenibilidad, la inclusión educativa y la colaboración con el entorno productivo. También muestra que las segundas oportunidades pueden convertirse en itinerarios de futuro cuando se trabajan con rigor, cuidado y confianza.

Monterrubio animó a que iniciativas de este tipo sigan creciendo y conectándose con el sistema de Formación Profesional. Su intervención dejó una idea de fondo especialmente relevante para el debate educativo: abrir oportunidades es imprescindible, pero no suficiente. La verdadera responsabilidad del sistema consiste en asegurar que esas oportunidades estén acompañadas, tengan calidad y permitan a cada persona construir un proyecto profesional y vital con garantías.

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