05/02/2026
La Formación Profesional vuelve a situarse en el centro del debate educativo y social. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado una nueva iniciativa normativa destinada a reforzar la calidad del sistema y a garantizar que su crecimiento vaya de la mano de la equidad y del interés general. El anuncio se produjo durante la clausura de la jornada FP: Un proyecto de país y de futuro, celebrada en el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes.
El Ejecutivo prepara un Real Decreto que establecerá límites claros a la apertura de centros privados que no cumplan con estándares suficientes de calidad formativa. El objetivo, según explicó el presidente, es asegurar que toda entidad que imparta Formación Profesional lo haga con exigencia, control y garantías reales para el alumnado. En palabras de Sánchez, formar técnicos, programadores, mecánicos o profesionales sanitarios “no es un negocio cualquiera”, sino una responsabilidad estratégica ligada al desarrollo del capital humano del país.
La medida, cuya consulta pública se abrirá en los próximos dos meses, responde al fuerte crecimiento de la demanda de FP y al rápido aumento de la oferta privada, que en pocos años se ha duplicado frente a la red pública. Un crecimiento que, tal y como reconoció el jefe del Ejecutivo, no siempre ha venido acompañado de los recursos, las prácticas en empresa o la conexión con el tejido productivo que caracterizan a una formación de calidad.
El presidente también puso el foco en una realidad preocupante: jóvenes que llegan a pagar entre 3.000 y 9.000 euros por cursar un ciclo formativo, mientras otros se quedan fuera por motivos económicos. Para el Gobierno, este escenario no puede derivar en una nueva brecha educativa. La Formación Profesional, subrayó Sánchez, debe ser una auténtica palanca de igualdad y ascenso social, independientemente del origen o la renta familiar.
Junto al refuerzo normativo, el Ejecutivo ha anunciado la ampliación de la red de Centros de Excelencia y de Centros de Referencia Nacional, especialmente en sectores estratégicos para la economía. A lo largo de 2026 se crearán diez nuevos centros de excelencia, dotados de mayor inversión y planificación, con el objetivo de garantizar una formación puntera en todo el territorio y alineada con la innovación y las necesidades reales de las empresas.
La apuesta es clara: consolidar el buen momento de la Formación Profesional sin sacrificar calidad ni accesibilidad. “Ni mercantilización sin calidad, ni crecimiento sin equidad”, resumió el presidente, defendiendo un modelo en el que ambas dimensiones avancen de la mano.
Durante su intervención, Pedro Sánchez reivindicó la profunda transformación vivida por la FP en los últimos años. Hoy, aseguró, hablar de Formación Profesional es hablar de presente y de futuro, y hacerlo con orgullo. Para cientos de miles de jóvenes ya no es un plan alternativo, sino el plan principal sobre el que construyen su proyecto vital y profesional.
Esta evolución se sustenta en una nueva Ley de Formación Profesional y en un esfuerzo inversor sin precedentes. Desde 2018, la inversión anual ha pasado de 187 millones de euros a más de 1.200 millones, con más de 7.000 millones movilizados para modernizar el sistema. El resultado es un catálogo de más de 12.000 ofertas formativas, más de 1,2 millones de estudiantes y tasas de inserción laboral cercanas al 90%, que alcanzan prácticamente el pleno empleo en muchas ramas industriales.
El mensaje final del presidente fue claro y ambicioso: si se garantiza la calidad, la equidad y una conexión real con los sectores productivos, la Formación Profesional no solo seguirá siendo una opción preferente para jóvenes y adultos, sino que se consolidará como una de las grandes historias de éxito del país. Un modelo educativo moderno, inclusivo y alineado con Europa que refuerza el papel de la FP como motor de cohesión social y competitividad económica.